El nombre de la reunión es solemne, grandilocuente, como todo lo que propone los dirigentes mundiales. Nada menos que "Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular, organizada por las naciones Unidas". Larga y vacía, como el humo que se llevará todos los pactos.
Asistieron 156 países, y como en una obra de teatro mala, fueron abandonando poco a poco la sala.
Ni firmaron 37 países, entre ellos, USA, Hungría, Austria, Australia, Israel, Chequia, Polonia, eslovaquia, A regañadientes firmó Bélgica, firma que le ha costado la dimisión de su jefe de gobierno y nuevas elecciones, y sí firmó Sánchez, el Gran Ocupa, que se preocupa por futuros ocupas.
Tras el fracaso de la reunión, la ONU y muchas onegés, se han apresurado a mandar un comunicado en el que anuncian que los países que no acepten la globalización (emigración descontrolada), verán estancada su economía y no podrán pagar sus pensiones.
No dicen en cambio, que con el ahorro inmenso que no aceptar ilegales representaría, se podrían pagar las pensiones muchos años, y subiría algo su nivel de vida. Porque, ¿por qué no se dan cifras de lo que cuesta mantener tanto ilegal? Sanidad, subvención, ayuda a la vivienda, a los hijos, etc. Por no decir que se evitarían muchas víctimas. En lo que va de año han muerto en travesía, cerca de 3.500 emigrantes.











































