Ahora es el barco Diciotti el que está (estaba) esperando para desembarcar a los emigrantes recogidos en alta mar. O no en tan alta mar, porque estaba en aguas de Malta.
Aunque la nave es italiana, no quiere aceptarlos diciendo que se repartan entre otros países. No entiendo como distintas onegés, amparándose en el respeto humano, desoyen lo que los ciudadanos reclaman. O sea que, aquí no caben más.
Pero a alguien le interesa. Con el cuento del humanismo, ven mano de obra barata. ocurre en Italia, en Hungría, en Chequia, en Polonia, en Malta. Lo curioso es que, en Hungría, el presidente más belicoso en no aceptar refugiados, choca con el multimillonario George Soros, húngaro de 88 años, y una de las más fabulosas fortunas de Europa. Propietario además de tropecientas onegés.
Un día se sabrá la verdad de todo lo que ocurre con la masa de gente que quiere llegar a Europa. El caso es que en el Diciotti, hay personas de países que no están en guerra: Egipto, Mali, Burkina Faso, Camerún, Bangladesh, Costa Marfil o Guinea. ¿Son emigrantes, refugiados o económicos? Lo que sí son, y esto es seguro, son violadores: casi todas las mujeres de etnia y raza distintas, han sido violadas. Añado que, además son peligrosos para la salud. Desembarcados los que se encontraban mal, se encuentran con muchos que tenían tuberculosis.
La Cruz Roja española ha manifestado que, los que llegan a Andalucía, todos quieren ir a Catalunya. Curioso, como también es curioso que de los primeros encuentros de Sánchez como presidente (creo que el segundo) fué con George Soros. Curioso: no es extraño que sus primeras medidas fueran aceptar los del aquarius, y dar sanidad universal. Dios los cría y ellos se juntan, o los junta Soros.

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