Aquarius ponga fin a sus actividades en el mediterráneo, que, no es broma, alardeaba de haber rescatado más de 30.000 personas.
Y nos alegra la victoria de Salvini, que ha conseguido que el
Con la prohibición de atracar, desembarcar personal o avituallarse, el buque lleva más de 2 meses parado en Marsella. Barco cuyo propietario (no se sabrá nunca en realidad) era una onegé francesa, aunque navegó con bandera gibraltareña al principio, y después panameña (ya retirada).
Desde entonces está a la espera de que un país le preste su bandera. El último en negársela es Suiza, que ya son cojones que un país sin mar tuviera barcos.
No lo tendrán fácil, a partir de ahora, otras onegés que operan por el Mediterráneo, la española, la italiana y la alemana.

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