Bélgica y Francia se están llevando la palma en atentados terroristas. Dos países que estuvieron en contra de la guerra de Iraq. El sermón de las izquierdas en culpar siempre de todo a los 4 de la foto de las Azores, se cae por su propio peso. Si pudieran, les culparían también de la muerte de Jesucristo.
Han habido 84 muertos, y más de 200 heridos. Un tunecino (nacionalizado y pasaporte francés, como siempre digo de que se aprovechan de las leyes europeas) embistió con un camión a miles de personas que estaban en Niza, en el paseo de los Ingleses, viendo unos fuegos articificiales.
Para que no cunda el pánico, en vez de expulsar a todo sospechoso de radicalismo, gobierno, prensa e izquierdas, se ponen a parir que el acto lo ha hecho un lobo solitario (también llamado perturbado mental). Se ha demostrado que el tunecino de marras, tenía cómplices, y recibía estímulos del EI, o del imán de turno. Un resentido que odiaba Europa, pero vivía en ella. Un resentido por no haberse labrado un futuro. O sea, no era político, ni presidente de empresa, ni gerente, ni director de televisión. Un resentido.
Estamos en guerra, digan lo que digan. Lo cómico que estamos en guerra con unos salvajes, ignorantes, fanáticos y torpes, que nos critican (a occidente), pero se juegan la vida por venir.
Puta izquierda que los defiende.

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