El gobierno australiano acaba de informar que se ha desbaratado un plan que consistía en atentar el día de Navidad en distintas partes de Melbourne.
Hay 7 detenidos (y detenidas), pero se esperan más. Lo triste, lo que da asco, es que los 7 tenían la nacionalidad australiana. Para entendernos, habían nacido en Líbano y Egipto, pero ya tenían la nacionalidad del país que les acogió. Y digo acogió con sorna, porque en cuanto llegan a un país estos desalmados, se les debe echar a patadas.
Pretendían atentar, entre otros lugares, en la estación de tren, el Centro Cívico y Cultural, en un hotel frecuentado por turistas, y en la catedral de Saint Paul.
Con retraso, las autoridades han comentado el hecho, y han aprovechado para decir que, en los 2 últimos años, han logrado desbaratar 13 potenciales atentados.
¿Cuándo diremos basta? Y además, anuncio con asco y repugnancia que, en barcelona se va a celebrar un festival en ayuda y cariño de los refugiados que llegan. Ya me voy haciendo con los nombres de los colaboradores de tal acto. No por nada, es que si alguna vez ocurre algo, se a quien voy a pedir explicaciones.

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