Siglos ha, algunos países otorgaban patentes de corso, para que aventureros, además de dedicarse al pillaje en el Caribe, apresaran y hundiesen barcos enemigos.
Se les llamó corsarios. Hacían lo mismo que los piratas o los bucaneros, pero tenían ciertos privilegios.
Hoy en día aun hay piratas, sobretodo de Madagascar al norte, pero personas con patente de corso hay muchas.
Un ejemplo lo tenemos en Clinton, demócrata de toda la vida. Lo que más recuerdo del expresidente, aparte su aventura con Lewinsky, es la estúpida forma de reirle las gracias a Yelsin.
Ahora aparece de nuevo sobre el tapete para demostrar aquello de la patente. Trump anuncia que va a construir un muro en la frontera con México. Prensa e izquierdas, (e ignorantes) claman al cielo. Nadie dice que el muro lo construyó ya Clinton. 1.000 km sobre una frontera de 3.106 km. Pero muchos lo ignoran, y muchas callan. O sea, Clinton tiene patente de corso.
Richard Nixon fue obligado a dimitir, no porque hubiera puesto escuchas en un hotel durante una convención demócrata, no. Lo hizo porque cuando se le preguntó lo negó, y el pueblo americano tolera todo menos que se le mienta. En cambio Clinton, que se despachó a gusto en el salón oval con una becaria, al ser descubierto porque la susodicha Mónica conservaba un vestido con semen del presidente, lo negó. Lo negó por tres veces. (No se si le cantó el gallo como a Pedro), pero lo negó 3 veces.... y siguió en el cargo.
La vara de medir no es igual para demócratas o republicanos. O no se da patente de corso a todos.
¿es mentira?



















