Ada Colau fue la primera voz, esto no se lo quita nadie, que a través de las redes sociales, Facebook y Twiter (!vaya forma de anunciar propuestas o determinaciones!) anuncia que Barcelona acogerá el mayor número de refugiados sirios.
¿Tenía facultad para tomar tal decisión? ¿No es algo que depende la Generalitat? Claro que la Generalitat está por otras labores, entre ellas, saber quien será el próximo president.
De inmediato se pronunció la alcaldesa de Madrid. Dios las cría y ellas se juntan.
Pero una cosa es proponer, y otra muy distinta acometer. De momento, Colau ya ha pedido ayuda económica a la Unión Europea, ignorando, es muy ignorante, que España y demás países ya reciben dinero (poco) para el teme de inmigración.
Carmena, más lanzada, ha prometido una partida de 10.000.000 de euros para afrontar a los refugiados. Colau barajaba una cifra de 100.000 euros, o sea, cien veces menos. Hay que enseñarles el idioma, que en Catalunya será empresa doble, alimentarlos, darles una vivienda, y muchas cosas más que me callo. Y la pregunta que me hago es: ¿tanta familia solidaria que quiere alojarlos en su vivienda, pensaban cobrar? Y suponiendo que en verdad sean solidarios, ¿han consultado con sus vecinos? De hecho existe un reglamento que dice cuantas personas pueden habitar una vivienda. Que se aplique o no, es otra cuestión.
Y la guinda final. La Colau, que ha dicho por activa y por pasiva, que sus convicciones le impiden ir a cualquier acto religioso (como la fiesta de la Merced), no le ha temblado el labio al decir que espera trabajar hombro con hombro con Cáritas y con la Iglesia.

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