En septiembre pasó en Barcelona lo que personas sensatas veníamos anunciando. Un grupo de 30 manteros senegaleses se enfrentaron a pedradas con la Guardia Urbana. Cuatro guardias heridos y una mujer que pasaba por allí, herida de una pedrada en la cabeza.
Los hechos sucedieron a las 4 de la tarde en la plaza Catalunya, cerca de la Rambla, lugares que antes, los barceloneses pisaban para pasear o ir de compras. Por mi cuenta, añado, que para tomar el sol por ejemplo.
Los manteros bajaron al metro, entraron en los túneles, y se aprovisionaron de piedras. Inútil añadir que la línea del metro estuvo interrumpida, con el consiguiente perjuicio para los que iban o volvían de trabajar.
La Asociación Catalana de Residentes Senegaleses (pomposo nombre, ¿qué entenderán por residentes?) pidió perdón al dia siguiente. Aclaro que sólo a la mujer medio descalabrada, a los guardias que se jodan.
Al día siguiente, no hubo manteros en estos sitios. Una de las causas, seguro, se debió a que hubo una fuerte presencia de antidisturbios, un cuerpo de la G.U. que la señora Colau quería eliminar
Entrevistados distintos transeuntes, manifestaron que, por fin, se podía pasear tranquilo por lugares emblemáticos de Barcelona: la Rambla, plaza Catalunya, paseo de Gracia, Maremagnum, etc.
Seguiremos hablando. No hay más remedio. Los emigrantes confunden Europa con la selva. No se integran y no se integrarán jamás.

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