Unos días sin hablar de las migraciones, y los acontecimientos se desbordan.
Estaban encallados en Hungría. Ahora se dirigen a Alemania pasando por Croacia, Eslovaquia, o Austria. Se ve que Hungría les parece poco para su alta calidad de vida. Confían en llegar a Alemania. Para eso viajan con enormes fotos de Merkel. Algo parecido con los que llegan en pateras que, como muestra de cariño, llevan la camiseta del Barça.
Hungría, para que desaparezcan, ha puesto a su disposición autocares. Lo único que les pide, es tomarles las huellas dactilares. Se niegan. Incluso algunos han dado media vuelta hacia Budapest. Deben pensar, "condiciones a mi..."
Grecia, a la que no le sobra el dinero (que se lo pregunten a los griegos, que deben sufrir cada semana la visita de la troica), ha movilizado a la policía y al ejército para repartir alimentos y para construir campos de acogida. En Lesbos ya no cabe nadie más. Un barco más, y la isla se hunde. Entre medio, deben mediar con afganos y sirios que se pelean entre ellos para ver quien es mejor atendido.
Austrai ya ha empezado a recibir emigrantes. Colapso total. Durante dos días se paralizaron los servicios ferroviarios, con el perjuicio laboral que ello representa.
Mientras, la U.E. da cifras que nadie se cree. 1.500.000 peticiones de asilo, 600.000 llegados a Grecia, y anuncia que se repartirán por territorio europeo a l60.000. ¿Y el resto?
Mientras tanto, el efecto llamada está haciendo que otros musulmanes (palestinos), estén calentando otra intifada. Cuando de las hostias se pase a los disparos, !ale! !todos para Europa!
Y repito, lo he dicho muchas veces. Cuando España entró en la Unión, nos dijeron que sus miembros podrían viajar por Europa sin pasaporte. Lo que no nos dijeron es que los sirios, los afganos, los senegaleses, y los marcianos también podrían hacerlo.

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