viernes, 30 de marzo de 2018

HUYEN DE SUS PAISES BUSCANDO UN MUNDO MEJOR



  No viven bien en sus países, y no se adaptan aquí. Creen que aún viven en la selva. Y estamos cansados.
     Viene a cuento, aunque ha pasado casi desapercibida, la movida que hubo en Barcelona, en el consulado de Mali. Un hombre que ya llevaba un tiempo viviendo en BCN, entró en el consulado sito en la avenida Tarradellas, y retuvo a la mujer del consul. Cinco horas y media duró el secuestro.
     ¿Qué pedía? De hecho no pedía. Exigía. Exigía volver a su país, un billete de avión, poder hablar con su presidente, y que le borraran los antecedentes por violencia de género que tenía.
     O sea, que no era San Juan de la Cruz. Y trasladó sus problemas a los españoles. Calle cortada, que poco a poco se llenó de cámaras y periodistas. Todo ello teniendo en cuenta (aquí se respeta la ley) que no se podía entrar en el consulado porque, técnicamente era territorio extranjero.
     Finalmente, un negociador de los Mossos logró convencerlo para que saliera, y en ese momento, los GEOS lanzaron una granada de aturdir y pudieron reducirlo.
     Pero la moraleja es: ¿esto es globalización? ¿hemos de sufrir los problemas de los demás? ¿este sujeto va a pagarnos las futuras pensiones? ¿se adaptarán algún día? Pensar que, si hubiera sido al revés: un españo, por el motivo que sea, entra en el consulado español en mali, y allí entra la policía a saco, con heridos o muertos.

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