Desde la llegada del otoño, judíos y palestinos vuelven a estar a la greña.
Todo empezó cuando unos jóvenes palestinos apuñalaron a unos ciudadanos judíos en Jerusalen. A estos ataque les siguieron otros, y claro, hubo respuesta israelí. La policía de aquel país no se anda por la rama, y dispara contra los agresores.
Las redes sociales, la prensa, la televisión (la propaganda musulmana que reconozco, en esto son maestros) lanzó a los 4 vientos estas muertes. Se anunciaba además, una tercera intifada.
Pero las imágenes que veíamos, nos mostraban como unos jóvenes atropellaban con un automóvil a ciudadanos que esperaban al bus. Y nos enterábamos que, en un campo de refugiados, un militante de Hamas disparaba contra los guardias. ¿es normal tener pistolas o fusiles en un campo de refugiados?
El caso es que esto no acabará nunca, entre otras cosas porque los palestinos van a trabajar a Jerusalen, ya que no tienen ni industria, ni comercio, ni nada.
Ahora este brote de violencia, que si no para, si liará una gorda, servirá para que los palestinos se apunten a la moda de hoy. Éxodo hacía Europa. Asiliados y refugiados. No irán a Jordania o a otro país. No, a Europa.
Mientras, en Doha, capital de Qatar, un ulema manda twitters animando a todo musulmán a que se añada a la intifada. Anima a la violencia, lo que no dice es que si sale mal, Qatar los acogerá. No, para esto ya está Europa.

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