En el sureste asiático hay un verdadero éxodo de gente que quiere llegar a Malasia, Tailandia o Indonesia.
Vienen de Bangladesh y de Birmania. Los de Birmania son de religión musulmana, y se dicen a sí mismo rohinyas. Bengalís de origen, llegaron a la parte occidental de Birmania en el siglo XIX, después de la ocupación británica.
Desde entonces han sido siempre mal vistos por la población birmana que, junto a Malasia, remolcan sus barcas a alta mar. Tailandia ya ha dicho numerosas veces que no los quiere en su territorio.
¿Por qué, en Asia o Europa, son siempre musulmanes los que quieren emigrar?
¿Por qué, aparte de Europa, por sus leyes, no los admiten en Asia?
Intentemos verlo claro. Los rohinyas, que hasta hace poco ni los había odio nombrar, llevan 150 en un pequeño territorio birmano. Dejaron sus hogares, acaso su familia, y lo poco o mucho que tuvieron. Lo que no dejaron son sus costumbres y su religión. En estos años el pequeño terriorio se ha convertido en un miniestado, con su lengua, su moneda, y donde se aplica la sharia. Hay matrimonios mixtos en los que se obliga a la mujer a convertirse al islam. Monjes budistas han protestado siempre, sobretodo cuando sus dirigentes pedían una Birmania musulmana.
Hoy gobierna en el país una junta militar dictatorial, y los rohinyas son perseguidos o acosados. Resultado, !a volver a emigrar! a Tailandia, que también es un país budista, ya que Malasia e Indonesia no los quiere.
Mientras, las telenoticias, de vez en cuando, nos muestran imágenes del remolque de sus barcos. ¿Por qué no se va a la raiz del asunto? Por que no se dice que, alguien cuando emigra debe acomodarse a las leyes del país que los acoge. ¿Preguntó alguna vez Alemania, cuando había tantos españoles trabajando allí, si deseaban comer carne en viernes?

No hay comentarios:
Publicar un comentario