viernes, 5 de junio de 2015

CON EL MIEDO EN EL CUERPO


  Los pasajeros del Airbus de Alitalia que enlazaban con el vuelo Omán-Estambul en Roma, quedaron aterrados cuando el avión rodaba por la pista y rápidamente 3 jóvenes argelinos se desabrocharon el cinturón y se abalanzaron contra una puerta (que lograron abrir). Al activarse la rampa hinchable de descenso, bajaron por ella y desaparecieron. Aún no han sido hallados.
   Naturalmente el vuelo se suspendió hasta el día siguiente, no sea que hubieran puesto una bomba.
   Pero no era un atentado. No, era una manera como otra de entrar en Europa. La seguridad falló por todas partes. Más, teniendo la experiencia de que en 2014 ya habían habido más de un centenar de intentos aprovechando la escala que el vuelo entre Argelia y Turquía se efectua en Roma. Las autoridades dicen que se había reforzado la vigilancia. La policía de fronteras italiana ha dao la culpa de todo a las mafias que actúan desde Omán y Argel. !originales! Ineptos y demagogos diría yo.
   Y segundo susto en Italia, pero éste con final feliz. Ha sido detenido un marroquí que hacía dos meses había llegado a Italia en una patera. Se comprobó que era uno de los autores del atentado del museo de Túnez. El que había huído. O sea, que cuando llegan en barcazas, pateras, lanchas, lo primero es atenderlos, darles de comer y beber, buscarles un psicólogo, un asistente social, y no comprobar al mismo tiempo si alguien está buscado o fichado (como era el caso de éste).
   Ya dije que, con el cuento de la lagrimita, nos llegarán refugiados, civiles, pero también terroristas y yihadistas. El susto se lo llevan los ciudadanos europeos, no los dirigentes europeos.

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