Y cada nadie lo discuta. Un nuevo atentado se ha frustrado en Paris. El objetivo era una iglesia que, como era domingo, estaba llena con 300 fieles. No se llegó ni siquiera a abortar. El autor, un argelino becado de 24 años se hirió cuando robo un coche para perpetrar el ataque. La dueña del coche, una profesora de gimnasia que resultó muerta, se resistió e hirió al angelito. Angelito que, después de echar en una cuneta a la víctima, llenó el coche de armas. Tomen nota: un kalashnikov cargado y a punto, tres cargadores, una pistola, un revolver, dos chalecos antibalas, un ordenador portátil, un GPS, 3 teléfonos móviles. Vamos, lo más necesario para un estudiante becado.
Por cierto, no se lo buen estudiante que sería. Me imagino que debe haber un cupo de becas para indeseables. Que además vivía en una residencia estudiantil, y en su domicilio (más que dormitorio) han encontrado 3 kalashnikov más, un cargador, tres cartucheras, chalecos antibalas, varios brazaletes de los que usa la policia, y 2000 euros.
Sólo una cosa me molesta, me irrita, me desagrada, me disgusta y me cabrea. Y es que el muchachito becado tenía una ficha policial que lo identificaba como islamista radical muy peligroso. Debía ser vigilado sin llamar la atención. !Pues viva la discreción, el talante, el disimulo y otras hierbas. Gracias a la discreción, hay una profesora muerta, y pudo haber 300 muertos más.Diría que en todas partes es igual, si no fuera que, por las mismas fechas se ha abortado un atentado en EE.UU. gracias a que un policía que estaba de vigilancia, al ver que dos islamistas entraban donde se estaba mostrando un concurso de caricaturas con escopetas, se dejó de discreción y los abatió. Todo el mundo ha alabado la rapidez de reflejos del policía. Madie se ha preguntado si no hubiera sido mejor actuar con discreción y esperar a que hubieran los primeros muertos.

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