Y hablo del estallido (racial) que se ha producido en unas cuantas noches en Baltimore a causa de la muerte de un joven negro a manos de la policía. Reprobable. Debe ser juzgada la brutalidad y condenada, pero...
Tan salvajada es la muerte de este joven, como que al final haya tenido que intervenir 5000 hombres de la Guardia Nacional pata terminar con el caos.
150 coches quemados, 15 hogares ardiendo, negocios asaltados y destruidos, licorerías y farmacias en primer lugar, colegios y negocios cerrados. Un activista negro ha dicho, contestando al mismísimo presidente Obama: "Hablais de daños a edificios, yo hablo del dolor que sufrimos los negros". O sea, ojo por ojo. Es curioso que este activista se llame Muhammad, muy curioso. Mientras niños, niñas y alguna madre, todos ellos negros, se afanaban por las mañanas para ayudar a limpiar los destrozos, los Muhammad de turno aprovechaban para añadir más leña al fuego. Lo malo es que, de los dos grupos, al que entrevistan en la tele, es al pirómano de la ira y el rencor.

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