Aparte de los problemas para resistir a una crisis que es, y será, crónica, que además, no nos llega la camisa al cuerpo con las noticias que aparecen sobre el radicalismo musulmán.
Uno de los recientes detenidos en Madrid, llegó a España simulando ser un refugiado. Viajó por distintas naciones europeas cobrando las ayudas económicas que se les da. ¿vamos a hacernos yihadistas para cobrar una ayuda?
En Austria igual. Dos detenidos camuflados de refugiados. Eran de Argelia y de Pakistán, y habían llegado vía Grecia.
Y lo mismo en Italia. Seis detenidos por los carabinieri, aunque los seis, marroquíes, tenían ya la nacionalidad italiana. No me cansaré de pedir explicaciones a los que dan la nacionalidad al buen tum-tum. Los "angelitos" habían recibido órdenes de atentar distintos objetivos, entre ellos, la embajada israelí y el Vaticano. El cachondeo final es que, aunque están en la cárcel, se dice que pueden ser penados con hasta 7 años de prisión. !Si que es barato atentar con bombas!
Estas leyes obsoletas europeas dan risa, y no cambiarán hasta que el pueblo, las fuerzas del orden o el ejército, den un puñetazo sobre la mesa. Va siendo hora.

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