Suiza ha empezado a retener parte del dinero que llevan algunos de los emigrantes que logran cruzar sus fronteras. Las autoridades han dicho que es una norma que lleva decenas de año aplicándose. La sufrieron, hace años, italianos, españoles, griegos o rumanos que llegaban en busca de oportunidades. Entonces, nadie protestó. Y eso que, si abandonan el país antes de los 7 meses, se les retorna toda la cantidad.
El buenismo, o la solidaridad, tiene unos costes. En una ciudad alemana de Renania-Westfalia, se ha suspendido la fiesta del carnaval. La rua pasaba cerca de un centro de solicitud de asilo, y visto lo sucedido en Colonia, las autoridades han dicho que el gasto de un plan de seguridad era muy costoso. ¿A quien hemos de dar la culpa? ¿A la insolidaridad, o a los bellacos que acosaron y violaron a muchachas?
¿De quien es la culpa de que se haya prohibido la entrada de refugiados en una piscina cubierta de un pueblo cercano a Colonia? ¿de la insolidaridad alemana, o de los salvajes que, estando en la piscina, se dedicaban a acosar y tocar a las bañistas y al personal femenino del centro?
Y es que esto no tiene remedio. Alemania ha dicho que la igualdad en el sexo en su país, es un derecho incontestable. Los refugiados aducen que en su país las mujeres no tienen derechos. Que en las manifestaciones en la plaza Tahrir (Egipto), hubieron más de 100 violaciones diarias.
Es el problema del islam. No se adaptan, no reconocen las leyes de los países de acogida. Siempre privan primero sus leyes, sus costumbres, !así les va! Ya son cerca del 50% de alemanes que no quieren tantos refugiados. Antes cooperaban dando ropa, enseres, organizando colectas, entreteniendo a los niños, prestando bicicletas, ayudando a rellenar formularios. Ahora, hasta critican que se les permita usar piscinas cubiertas. Ahora apoyan a naciones como Polonia, que no deja entrar a ninguno.

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