Tres monjas italianas han sido asesinadas en Burundi. Se dice que el autor debe ser un desequilibrado. Creo que debe ser más de uno. En principio porque dos monjas murieron un día, y la tercera lo fué a la noche siguiente, cuando ya se estaba investigando el caso. La tercera, además, fue decapitada. Las tres fueron violadas. Tenían 75, 83, y 79 años. Sería desequilibrado, o serían, pero siempre son las mismas víctimas.
El mismo día ha salido una noticia en que una O.N.G. (Migreurop), ha reclamado a la Eurocámara mayor protección para los inmigrantes subsaharianos que intentan llegar a Europa. No han especificado si la
protección debe extenderse a sacerdotes, monjas, o médicos que realizan su misión en África.
Y, además, para tocarnos la fibra emocional, o para hacernos sentir culpables, otra O.N.G. (O.I.M.), informa que en los últimos días han desaparecido en el Mediterráneo unos 700 inmigrantes.
Yo, que quieren que les diga, me ha impactado más lo de las monjitas.

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