Con el sunami que hay en Catalunya, quizás haya una cosa buena. Y será que la fuerza del agua se lleve de una vez a la Colau de la alcaldía.
¿Por qué? Porque aferrada a su cargo, está jugando a la puta y la ramoneta, no estando ni a favor, ni en contra, sino todo lo contrario, de la independencia. Eso sí, que no le cueste el puesto.
Hace unos días estuvo reunida, con su equipo, con el presidente de Barcelona Global, en el que hablaron, sobretodo, de economía.
¿Y cómo está la economía de la ciudad? Pues estuvieron de acuerdo en que los hoteles registran una ocupación de 10 puntos menos, y va a la baja; los restaurantes facturan una 3ª parte; y los comercios han registrado un 20% menos de compras.
Una vez puestos de acuerdo en esto (cifras no cifras), la alcaldesa prometió que se tomarán medidas.
falta saber cómo, ya que empujada con demócratas, ERC, y CUP, el salón de actos del ayuntamiento está prácticamente sin reuniones. Me atrevería a decir que sólo abrió el día 12, fiesta nacional. La alcaldesa dice que aumentará impuestos para seguir recaudando, al menos, lo de 2016.
Lo que digo, que el sunami se lleve todo lo que sobra.

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