Y es que, como todo musulmán que se aprecie, vive en Occidente de subvenciones, ayudas de Cáritas, y de la beneficiencia, pues se aburren. Como no tienen nada que hacer, les da para pensar en atentados.
Si no, ¿de dónde sacan tanto tiempo, tanto odio, tanto rencor, tanta envidia?
Ahora, un argelino, con permiso de residencia para estudiar, atacó aun policía frente a Notre Dame. Lo hizo por la espalda (es musulmán, no tonto) y empezó a darle martillazos. Todo terminó cuando otro policía le disparó en la pierna. Entonces, ya en el suelo, gritó: "Soy un soldado del Califato, y lo hago por Siria".
Con lo fácil que sería que se hubiera ido a estudiar a Arabia, o Qatar, porque no llevaba tanto tiempo en París, no le cabía la excusa de que no estaba arraigado.
En fin, otro caso más, no el último. Y Merkel y Macrón diciendo que hay que acoger más refugiados.

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