martes, 14 de febrero de 2017

SOY INOCENTE

     Aunque prensa, telediarios, onegés, la iglesia, e instituciones, se empeñen en dar malas noticias, y darlas de manera que nos sintamos culpables, manifiesto solemnemente que yo soy inocente.
  
    Inocente de las guerras en el mundo musulmán (Iraq, Siria, Libia, Yemen, Afganistán, Somalia, Nigeria, Mali, Sudán, y un largo etc.,) Que se dediquen a estudiar, y a trabajar, y sobretodo, a no guerrear.
     Del Brexit. Algo que ocupa sólo al reino Unido y sus habitantes. Se consultó, se determinó, y no me sentiré culpable si sus ciudadanos vivirán peor, o (según parece), mejor.
     De los muertos en el Mediterráneo. Que no paguen a las mafias, que se organizen, y viajen más seguros.
     Menos culpable me siento de la victoria de Trump. Algo que no se hubiera producido si su contrincante hubiera sido alguien más honrada y capaz que la Clinton.
     Y por supuesto, inocente de la violencia machista. Casi 50 años casado. El emparejarse o matrimoniarse también es un acto responsable.
     Del cambio del clima. Ni quemo neumáticos, ni cojo aviones, ni tengo aire acondicionado, etc.
     De que occidente tire comida, y sean 800 millones de personas en el mundo que pasan hambre. En casa no se tira ni las cáscaras de nuez.
     De los rescates bancarios. No he pedido ninguna hipoteca, ni he comprado preferenciables, ni juego a la bolsa, ni invierto.
     De la corrupción de los políticos. Yo lo zanjaba en media hora. Nos dan la tabarra cada día, y se pueden contar con las manos de un manco los culpables que entran en la cárcel. Y además, no devuelven nada, que sería lo primero de lo que me ocuparía.
     De si llueve o hay sequía, algo que sucede desde que el mundo es mundo.
     De que los alumnos españoles están a la cola de Europa. !Más control en casa y menos móviles y tabletas!
     De que aumenten los casos de ablaciones. También lo terminaría en media hora.
     De que españa, y sobretodo Catalunya, hayan pasado a ser productoras de marihuana.
     Y lo digo todo con el máximo respeto, pero también con determinación. Sin hipocresía. No como aquellos que oyen la noticia y se sienten dos minutos compungidos, lo que tarda alguien en preguntar: "¿Que harás por Carnaval?"

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