La fiscalía de Frankfurt ha detenido a un tunecino, vinculado al atentado al Museo de Bardo (Túnez), ocurrido en 2015, y en el que murieron 22 personas, casi todas europeas.
Parece una buena noticia, pero no lo es en cuanto se sabe que el "angelito" vivía en Alemania desde 2003, adonde llegó asiliado, y donde permaneció hasta 2013, haciendo contínuos viajes, y de donde fue deportado después de cumplir una condena por lesiones en una pelea.
Ahora estaba organizando la manera de poder atentar en el país. O sea, que un musulmán asiliado, que ha estado en la cárcel, que se le buscaba por el atentado del Museo, regresa como Pedro por su casa a Alemania. No hay control.
Y para postres, la acomplejada Alemania, que debía estos días condecorar a los dos carabineros que mataron a Anis Amri, autor del atentado en un mercado navideño, ha resuelto no condecorarlos. El motivo llena de estupor. "No se les puede dar la medalla, porque tienen un perfil de derechas, casi fascistas"
¿Es que sólo se puede premiar a izquierdistas, comunistas, antisistema o manifestantes? ¿Cuando aprenderán que el pueblo soberano, lo único que quiere es vivir tranquilo, y que sus gobernantes y fuerzas del orden sean eficaces. !Ay señor, lloro por Alemania!

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