Todo degenera, pero ya estamos llegando al límite. No se pueden cruzar más líneas rojas. Hay que endurecer las penas.
Y lo digo porque ha sido arrestado un conductor de un autocar escolar que se accidentó en Fuenlabrada. Afortunadamente sólo se debe lamentar que hubiera 14 niños heridos.
El conductor dió positivo por consumo de cocaina.
Mal rayo lo parta. De su categoría moral, dan pruebas el que se atreva a conducir en un vehículo con más de 50 niños. No puede ser conductor, que se dedique a ser buzo o cobaya, pero que no ponga el ay en los cuerpos de las madres que, pagan por un servicio que debería ser ejemplar.
Y !ojo!, desde verano, este es el cuarto caso que se da. En los anteriores no hubo heridos. Los vehículos fueron detenidos por la Guardia Civil al observar alguna maniobra incorrecta. Se les impuso una multa de 1.000 euros y retirada de 6 puntos del carnet.
Mal está que se tome por costumbre consumir drogas llevando niños, pero mal está que, Tráfico, se limite a recaudar la multa y quitar puntos. Un conductor drogado, NO puede volver a llevar infantes a la escuela. El próximo caso, incluso será posible que conduzca con el carnet retirado.

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