Antes de comentar una reciente sentencia, aclaro que, soy partidario de aquel refrán que dice "Adonde fueres, haz lo que vieres". Algo que, esta gente, ni lo entiende, NI LO ENTENDERÁ NUNCA.
Vienen a ganarse la vida, pidiendo asilo o colándose, pero quieren conservar sus costumbres, sus leyes, su religión. !Pues quédate en tu casa si no lo aceptas! Yo mismo he visto como en un ambulatorio exigen que las mujeres sean visitadas por una doctora.
Y vayamos al último caso. Ocurre en Suiza. Un colegio obliga en sus estatutos a que todos y todas las alumnas tomen clase de natación. Un matrimonio se niega a que sus hijas, en 2008 de 7 y 9 años, la den, salvo que sea en una piscina sólo para mujeres musulmanas.
Tras discutirlo, el colegio no cede y les pone una multa de 1.300 francos suizos, o que abandonen el centro.
Los padres n o quieren pagar y pleitean. Un tribunal suizo le da la razón al colegio. Apelan, y otro juez ratifica la sentencia.
Entonces apelan al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, de Estrasburgo (eso que Suiza no pertenece a la U.E.). Ya han pasado 8 años. Finalmente, el TEDH dicta, sin derecho a apelar, que, respetando la libertad de religión, las niñas, además de aprender a nadar, tenían que tomar parte en actividades con el resto de alumnos. Obliga a pagar al centro, además, la multa impuesta.
El dictamen oficial es más largo, pero no quiero cansar. Todo se resume, para mi, en que, cuando alguien tiene que emigrar, no puede discutirlo todo, y debe dejar en su casa (su país), las costumbres y en el caso musulmán, las segregaciones.
!Una alegría al menos entre tanto ceder!

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