Algo huele a podrido en Europa. O mejor, en las leyes europeas. Hemos de empezar a convivir con la podredumbre.
En Finlandia, enorme país que, no obstante, tiene menos habitantes que la ciudad de Barcelona, han sido asesinadas 3 mujeres: una política y dos periodistas. Acababan de cenar en una zona de ocio. Un indivíduo, joven, se les acercó y les disparó a bocajarro 5 tiros a cada una.
No costó detenerlo. El lugar estaba muy concurrido, la policía llegó rápido, y el tarado no intentó huir.
Y aquí viene lo podrido. Tenía numerosos antecedentes por robo, violencia y otras yerbas. !Con el frío que hace en Finlandia, ¿no hubiera sido más fácil tenerlo calentito en una cárcel, o en un manicomio.
Más, la policía dice que se trata de un hecho aislado, !Coño, nada más faltaría que ocurriese cada tres minutos! Que el joven es finés. OK. pero se niegan a decir su nombre. ¿Será un finés apellidado Mokombo? ¿o un finés de nombre Mustafá? Igual no, pero porque no hablan claro.
Y volvamos a lo podrido. Un chalado pega 15 tiros a tres mujeres, y Europa se preocupa para que la gente no pague en efectivo más de 1000 euros. En 2016 han habido más de 1.500.000 de violaciones, y la cifra es buena, y la Justicia perseguirá a quien se atrase en pagar el IVA.
Podrido, están podridos. Lo huelo desde hace tiempo.

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