La alcaldesa sonrisas ha descubierto que, una cosa es manifestarse por las calles en contra de los desahucios, y otra estar al frente del ejecutivo municipal con sólo 11 ediles.
Ha controlado, y mal, la huelga del Metro (a la que ha clasificado de desproporcionada), y se ha vengado (rencorosa) revelando el sueldo de los trabajadores. Sueldo que, para sí, desearían tener miliuristas y pensionistas. Pero no era la manera de llegar a un acuerdo. Barcelona se merece un Congreso del Móvil sin caravanas, sin atascos, sin retrasos, y ofreciendo una imagen mundial tercer mundista, aunque, si la capital catalana tiene una alcaldesa tercer mundista, lo propio es que sus acontecimientos también lo sean.
Además, le van a llover demandas por tolerar, fomentar, y aplaudir, el padrenuestro blasfemo de una poeta envuelta en el odio. Dijo también que su recitado sólo molestaría al PP, y me cabrea mucho. Yo no soy del PP, ni los que la han denunciado, !entérate! Y nos sentimos ofendidos porque, sus convicciones sólo las mantiene cuando se ataca a la iglesia. Recibir, y hacer el paripé al rey, pese a sus convicciones republicanas, eso no lo mantuvo.
Y hablemos de presupuestos. No logra cerrar el de 2016, y eso que está prorrogado el de 2015. No convence a sus socios. El partido socialista se ha quejado que toma decisiones sin consultar mínimamente a sus socios, los que la auparon a la alcaldía. Dice que, quizás, estará aprobado en septiembre. ¿Es esto el cambio y el progreso de que presumen? Más de dos mese sin gobierno en España, y más de un año sin presupuestos en Barcelona.
Eso sí, mientras tanto, aparte de ir cambiando el nombre de las calles, e ir quitando fotos y bustos, va subiendo impuestos.

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