miércoles, 5 de agosto de 2015

ODIOS ETERNOS, APRECIOS POCOS



   Se ha conmemorado en Srebrenica los 20 años del final de la guerra en Bosnia (1992-1995).
   Entre otras muchas delegaciones y personalidades, han asistido el ex presidente americano Bill Clinton, la presidenta de Croacia, el presidente de Eslovenia, el primer ministro turco, el fiscal del Tribunal Penal, y como muestra de buena voluntad (¿) el primer ministro de Serbia.
    Quizás él puso voluntad, e ignoro si un sincero ánimo de olvidar el pasado, pero a su llegada fue recibido con gritos de "criminal", "fascista" y "Alá es grande", pero al terminar el acto, decenas de bosnios se impusieron al cordón policial, y la emprendieron arrojando botellas y piedras.
    Sin juzgar los crímenes de guerra, que sí se cometieron en la antigua Yugoslavia, bien por serbios, o croatas, o bosnios, y yo añadiría a kosovares, lo cierto es que los bosnios (musulmanes) deben aprender que, 20 años después de terminada la 2ª G.M., o sea en 1965, la relación de italianos,alemanes,franceses e ingleses, era muy buena. 
    Pero los musulmanes no olvidan nunca, Y eso que, además de la presidenta croata, a la ceremonia también asistió un representante de los Países bajos, y no olvidemos que, durante los crímenes de que hablo, el ejército holandés era el encargado de velar por la seguridad de los bosnios, y se dedicaron a mirar a otra parte. Una actitud que llevó al gobierno holandés a dimitir en pleno en 2002.
    ¿Por qué el odio contra serbios, y no contra los demás? Lo ignoro. A alguien le interesa.
   Y para terminar una buena noticia, y una buena manera de ayudar a terminar con tanto rencor. Trás meses de lucha legal, un padre bosnio ha inscrito a su hijo como bosnio. No quería inscribirlo, como es norma en el país, como bosnio-serbio (ortodoxo), bosnio-croata (católico) o bosnio-musulmán.

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