miércoles, 19 de agosto de 2015

LA HISTORIA DE REEM


   Parece que la joven Reem podrá finalmente quedarse en Alemania. El video con la conversación que tuvo con la canciller Merkel ha dado la vuelta al mundo. Con las nuevas tecnologías, cualquier acontecimiento alcanza una repercusión inimaginable.
   Merkel aguantó el tipo. Cuando la niña, de 14 años, le dijo: "He sufrido mucho, tengo aspiraciones como todo el mundo, quiero estudiar", la canciller le contestó: "Hay miles y miles de refugiados, y  Alemania no puede acogerlos a todos". Acto seguido es cuando fue a darle un beso y Reem se puso a llorar.
    Y es que la familia (numerosa como toda familia musulmana) iba a ser deportada al Líbano, aunque ella y su familia sean palestinos. En Líbano se respira un algo de paz, a veces interrumpida por fanáticos de Hizbullá. Al Líbano, cuando yo era joven, se lo conocía como la Suiza de Oriente Medio. Hace tiempo que ya no lo es. Por donde pasa el caballo de Atila no vuelve a crecer la hierba.
    Pero volviendo a la familia de Reem, comprendo que sea mejor vivir en Alemania que en el Líbano.
    Lo que no se ha dicho mucho, es porque Reem y su familia están en Alemania. Todo empezó en 2010. La pequeña tenía parálisis cerebral, y por mediación de ONG, fue trasladada a Alemania, donde se la operó con éxito. Su padre decidió quedarse allí y no regresar a Palestina. Han pasado 4 años desde entonces, El no ha trabajado nunca, supongo que ha vivido de la ayuda del gobierno. La niña y sus hermanos han ido al colegio (gratuito por supuesto), donde ella ha aprendido muy bien el alemán (escrito y oral).
   Si se queda, supongo estará eternamente agradecida a un país que la sanó, le ha facilitado sus estudios, y ha mantenido a su familia. Si es de bien ser solidario, también es de bien ser agradecidos.

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