Como si fuera el desbordamiento de una cloaca en una tormenta, así aflora toda la mierda de la política y los políticos. Pero una buena noticia alegrará agosto.
El ex alcalde de Córdoba y ex coordinador de I.U., y también insigne profesor Don Julio Anguita, se encuentra estable de la angina de pecho que sufrió en Ciudad Rodrigo.
Y es que estando en las antípodas ideológicas de mis convicciones, estoy seguro que Anguita fué el único (o casi) político honrado y valiente. Una estirpe desaparecida hoy en día. No es extraño, pues, que fuera defenestrado en primer lugar por sus compañeros de partido.
Y los políticos siguen sin enterarse de que el pueblo, cabreado y desmoralizado, lo único que pide en estos momentos son dirigentes honrados, sean de centro, izquierda o derecha.
Aprovecho por desearle un pronto restablecimiento. Ánimo, y no cambie.

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