Como ocurre en Murcia y Madrid, los internados en el CEI de Barcelona, también se rebelan. Hacen huelga de hambre, aunque sólo duró un día. Pero suficiente para que prensa, tele, y la Colau, hablen de ello.
Subsaharianos casi todos, cuando eran salvados por fuerzas españolas en Andalucía, ya se iban derechos a los CEI. Luego eran distribuidos en diferentes ciudades.
Ahora quieren ser libres. Lógico. Pero, ¿de qué vivirán? ¿de la manta, del robo, del atraco? No es posible.
En Francia, por fin, ya ha empezado el desmantelamiento del campamento de Calais. Había ido llegando poco a poco. Habían llegado a ser más de 100.000, con miedo de los habitantes de estos pueblos pequeños que viven del turismo y de los fines de semana. Han sido recolocados en 450 centros repartidos por todo el país. ¿Cuántos son? No se dan cuenta que los gobiernos europeos, preocupados por el auge de extremistas, están empezando a poner freno.
Lo que hay que hacer, es ser más rápido en devolverlos. Entre musulmanes que entran por Turquía y Grecia, y subsaharianos, por España e Italia, no es posible acogerlos a todos. Y me la suda si alguno no está de acuerdo. Es muy políticamente correcto hablar de acogida, y después MANIFESTARSE porque no hay suficientes escuelas, o se colapsa sanidad, o han aumentado los robos.

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