Las buenas y malas noticias se entremezclan en el convulso mundo musulmán, afectando a todos los occidentales. Se matan entre ellos, pero se arreglan siempre para dar la culpa a occidente.
El ejército sirio, gracias al apoyo de Rusia (lo que pueda hacer los bombardeos americanos no sirve de nada), recupera la emblemática ciudad de Palmira. Van a reconstruirla con medios de la Unesco y la Unión Europea. Posiblemente sea un gasto (otro) que compensa. Espero que la mano de obra sea siria, y que colaboren (están obligados) muchos de los sirios que andan dando vueltas por Europa. Otra cosa es que quieran regresar y trabajar.
El ejército nigeriano libera cerca de un millar de rehenes en poder de Boko Haram. Todo es ponerse.
Las malas: un atentado suicida en Iraq, en un campo de futbol. Un centenar de muertos y los causantes, fanáticos del E.I.
Y en Pakistán, en un parque donde la minoría cristiana celebraba la Pascua, un atentado talibán causa 70 muertos y centenares de heridos. Todos cristianos. Después, cuando llegan a Europa, exigen mezquitas, quieren descansar en viernes, vestir velo o burka, y les molesta las cruces de hospitales o escuelas. O sea, tolerancia cero. !Y aún hay que se preocupan de ellos!

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