viernes, 1 de abril de 2016

YIHADISMO (IX)

  
   Pocos días antes de los atentados de Bruselas, la policía practicó una redada buscando a los culpables de los atentados de París. Entonces escribí que Bélgica parecía un país en guerra, porque, mientras duraba la redada y habían enfrentamientos y disparos, los vecinos no pudieron ir a sus casas- ¿qué estos no era una guerra? !pregunten a los vecinos!
     Pero la guerra verdadera no tardó en aparecer. Días después un doble, o triple atentado con yihadistas fanáticos suicidas se produjo en el aeropuerto y el Metro. 50 muertos y más de 300 heridos, y gracias que les falló el transporte en taxi.
     Bruselas paralizada. Doce días después aún no está operativo el aeropuerto. Colapso, pérdidas económicas, laborales, y todo manga por hombreo. ¿cambio? ¿globalización? Dos palabras que me hacen odiar, aunque no es esto, no. Es la gran concentración de musulmanes, sobretodo en ciudades cercanas a Bruselas, donde ya son mayoría.
     Una de ellas es Schaarbeeck, cuna del cantante Jacques Brel. Fue una bonita ciudad residencial, creada hacia 1900, donde la burguesía de la capital marchó a residir, buscando la cercanía y más descanso. Se crearon barrios y casas acorde con el poder adquisitivo de sus moradores. O sea, que no era una ciudad satélite o un barrio periférico como rodean París. Y digo era, porque 100 años después se ha convertido en la ciudad del odio, del rencor, de la droga, de la vagancia. ¿Habeis visto como queda un albergue, una colina, un parque, una estación, cuando pasan por allí emigrantes? Pues en Schaarbeeck es igual que si hubiera pasado el caballo de Atila.
     Y las izquieras hablando de derechos humanos, de sentimientos, de lástima, de colaboración, y animando a que vengan cuantas más mejor. Y los yihadistas, resentidos con occidente, haciendo saltar por los aires a todos. Al mundo que odian. Entonces ¿por qué vienen aquí? Mientras, allí, se matan entre ellos. Esta es la cruda realidad.

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