Se veía venir. Dos mujeres de 45 y 85 años han resultado heridas al ser derribadas en las escaleras del metro por un grupo de manteros que huían de la guardia urbana. El día anterior también fueron arrolladas otras dos mujeres.
La plaza Catalunya se llena de manteros y sus "paraditas", en el exterior y en los accesos al metro. Ahota también en Rodalías. En la estación de tren, unos cuantos se enfrentaron a una joven que, sin querer, les pisó una pila de souvenirs, y una señora les tuvo que pedir que se apartaran porque no podía pasar con su cochecito de bebé.
Como he dicho se veía venir. Y no quiero ser agorero, sólo realista. Un día harán caer a alguien a las vías.
Entonces le pediremos cuentas a Ada Colau, que aunque no comparto sus convicciones, debo aceptarlas. Claro que, tener convicciones es avalar algo, defender algo, hacerse responsable de aquello que se defiende. Ergo, si ocurre una desgracia (que ocurrirá), ¿de quien será la culpa? Y la culpo además de que su tolerancia con la venta ilegal, está causando un efecto llamada con el perjuicio para los barceloneses.

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