Que hay muchos, muchos más de lo que se piensa. Un ejemplo lo tenemos en Rafael Correa, ex presidente de Ecuador. Republicano de pro y de corazón, pero quiso perpetuarse en el poder, como si fuera un rey, y el pueblo no le votó.
Se le suponía amante de su país, lo cual conlleva a quedarse, recosntruir su partido y volverse a presentar, pero no, cual moderno reyezuelo, una vez vencido, se autoexilia.
por cierto que, aunque esté reclamado por la justicia de su país, el lider republicano vive en Bélgica, y no piensa regresar para el juicio.
¿Qué tendrá Bélgica que cualquier decapitado (de su mando) se va a vivir allí?

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