martes, 19 de junio de 2018

SOLIDARIDAD, BONITA PALABRA

 

   Debemos tener la conciencia sucia, ya que, de repente, nos hemos vuelto los más solidarios del mundo.
     las onegés abundan más que los rovellones en otoño lluvioso.
     Voy a escribir sobre un caso. Uno entre miles. Un proyecto nacido de la FAVM, asociación vecinal de Mataró, que contó con el apoyo del Fons Catalá de Cooperació y onegés marroquís.
     El proyecto data de 2002, y llegaron a recoger 400.000 euros. La intención (bendita) era construir en un pequeño pueblo de Al-Hoceima, una balsa de acumulación de agua, varios pozos, y bombas de extracción.
     Diez años después, en 2012, llegó a la presidencia de FAVM un nuevo señor que, alarmado por las pocas noticias que llegaban del Magreb, decidió ir a Marruecos con el resultado que veremos: el alcalde de la localidad se negó a recibirle, la onegé local no tenía ni idea del dinero recibido ni de las obras, y la oficina que fue lo primero que se creó con los primeros euros, era un fumadero de marihuana, y para regresar a España, el gobierno les puso una dotación de 5 soldados del ejército.
     No quiero extenderme más, los que me leen no tienen la culpa. Sólo añadir que en la misma Mataró, los encargados de mandar el dinero fueron detenidos y un tercero murió apuñalado.
     ¿Solidaridad? Sí, empezando por mi y terminando por mi.

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