Debemos tener la conciencia sucia, ya que, de repente, nos hemos vuelto los más solidarios del mundo.
las onegés abundan más que los rovellones en otoño lluvioso.
Voy a escribir sobre un caso. Uno entre miles. Un proyecto nacido de la FAVM, asociación vecinal de Mataró, que contó con el apoyo del Fons Catalá de Cooperació y onegés marroquís.
El proyecto data de 2002, y llegaron a recoger 400.000 euros. La intención (bendita) era construir en un pequeño pueblo de Al-Hoceima, una balsa de acumulación de agua, varios pozos, y bombas de extracción.
Diez años después, en 2012, llegó a la presidencia de FAVM un nuevo señor que, alarmado por las pocas noticias que llegaban del Magreb, decidió ir a Marruecos con el resultado que veremos: el alcalde de la localidad se negó a recibirle, la onegé local no tenía ni idea del dinero recibido ni de las obras, y la oficina que fue lo primero que se creó con los primeros euros, era un fumadero de marihuana, y para regresar a España, el gobierno les puso una dotación de 5 soldados del ejército.
No quiero extenderme más, los que me leen no tienen la culpa. Sólo añadir que en la misma Mataró, los encargados de mandar el dinero fueron detenidos y un tercero murió apuñalado.
¿Solidaridad? Sí, empezando por mi y terminando por mi.

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