No son turistas, son ocupas de etnia gitana (después me dirán racista), que vienen de Rumanía o Bulgaria, y que se instalan en casas o chalets de Caldes de Malavella y 6 municipios próximos. Suman ya 600 ocupaciones, casi todas en fincas propiedad de bancos.
Los vecinos se quejan. Manifiestan que tienen que aguantar:
- ruidos a todas horas, sobretodo por la noche.
- perros de raza peligrosa que andan sueltos, sin bozal ni correa. (y mira que la ley es clara a este respecto)
- insultos y amenazas.
-que les pinchen la luz y el agua (aquí, además del consistorio, ¿qué hace las compañías?)
- que vayan borrachos y se peleen entre ellos.
- encienden hogueras en los jardines, con el riesgo de que se propaguen (la autoridad debe mirar a otro lado)
- invaden las casa vecinas, vivan regularmente o sólo los fines de semana.
El alcalde de Caldes, el municipio más afectado, piensa tomar cartas en el asunto. Quiere dialogar (efecto Zapatero, diálogo y talante) con los ocupas, y en caso de que hubiera algún necesitado de verdad, mirar de conseguirle una casa de protección. En realidad se sabe que casi todos tienen casa de propiedad en su país, pero son nómadas y les gusta viajar.
Hay y habrán peleas. Puede haber incendios. Puede que todo se solucione con otro O.K.Corral. Y todo esto no ocurriría si se aplicase la ley. Hay mucha cobardía en nuestros políticos. Un día amanecieron capados, y así siguen.

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