Sigue la polémica por el burkini. Ni siquiera nos ponemos de acuerdo los europeos en algo tan sencillo.
El ayuntamiento de Niza multó a una mujer que lo usó en la playa. Días después, el Consejo de Estado francés, que parece el máximo órgano de Gilipollas Estresados, anuncia que el burkini estárá permitido y anula multa. Los ayuntamientos de la Costa Azul dicen que no acatarán la sentencia. Entretanto, los musulmanes se parten de risa. Piensan, nos enseñan, nos cuidan, nos sanan, y nosotros les imponemos nuestras costumbres (aunque como esta del burkini, sea reciente). !Moscas cojoneras!
Y el gobierno francés, desunido. El primer ministro valls está en contra de la prenda, pero la ministra de educación la apoya. Nada extraño porque se llama Najat V. Selkacem. Con este nombre ya está dicho todo. Y además, el alcalde de Londres (¿quien le ha dado vela en este entierro?), manifiesta que "la mujer es libre de vestir como quiera". Tampoco es extraño porque el susodicho se llama Sadyq Khan.
Como moscas cojoneras, se infiltran en puestos cada vez de mayor responsabilidad. !Claro que porque alguien les ha votado!
Entre progres y cobardes, algunos vaticinan que, en diez años, todas irán en burka. Seguro que no, alguien pondrá orden. Seguro.

No hay comentarios:
Publicar un comentario