Cada vez hay más voces críticas contra Ada Colau y su política permisiva con el top-manta.
A los partidos de la oposición, se les añaden la patronal PIMEC, el pequeño comercio, los paradistas de la Rambla, las casitas de venta de Port Vell, la Fundación Barcelona Comerç, la Confederación de Comerciantes de Catalunya, etc.
Amenazan con tomar acciones legales. Un poco tontos sí que son. Lo que tienen que hacer, bien arropados, es hacer huelga de pagar impuestos.
Desde Colón hasta la Barceloneta, la fisonomía litoral ha cambiado a peor. Sólo se ven manteros. A miles. Morenos, musulmanes, sudamericanos, rumanos, etc. A eso se le llama "Efecto Llamada"
Como están muchas horas, ya tienen servicio de catering. Rudimentario pero a lo grande. Enormes bidones, arrastrados y llevados por mujeres, con todo tipo de caldos y sopas. Dicen en bares y comercios que el olor se huele a mucha distancia. Como Sierra Leona. ¿salubridad, control? !Para qué, aquí ya tenemos un buen (?) servicio sanitario.
Los afectados se proponen denunciar a Colau por prevaricación. ¿A qué esperan? La defensa de ella no se sostiene. Cobra impuestos y tasas a comerciantes, y permite la venta ilegal de artículos falsificados (delito), sin ninguna garantía (delito), sin ninguna factura (delito), y sin ninguna licencia (fraude)
Y la última, aprovechando los días que vienen, ahora venden también juguetes. Juguetes que se romperán el mismo día. Claro que, el que compra, se merecería que al llegar a casa se encontrase con que su marido, su pareja, o sus hijos, perdieran el trabajo por falta de venta y de competencia desleal.

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