jueves, 18 de enero de 2018

BARCELONA, CIUDAD SIN LEY

 
 
 Hay que aguantar a manteros, chulos, prostitutas, gente que se cuela sin pagar en el transporte, pedigüeños, mafias, ladrones, carteristas, etc. Ahora, ya hay otra incomodidad vecinal.
     En el barrio de Turó Park  habían proliferado chatarreros. Gente (subsaharianos) que vacían los contenedores para aprovechar cartón, electrodomésticos o lo que fuera menester.
     Los porteros de los edificios habían llegado a un acuerdo con ellos: "No ensuciar las calles, no asusteis a las viejas, y os tendremos preparado lo que es pueda interesar"
     Ahora han llegado otro grupo: los rumanos (siempre los rumanos), violentos, que se pelean contra ellos, les golpean, se encaran con los porteros, y han hecho de esta zona, uno de sus dominios. 
     Además son sucios. Duermen en una furgoneta, orinan y defecan en cualquier sitio, piden con exigencias, roban. En fin, viven y hacen malvivir a los vecinos a su modo.
     Al cónsul rumano no le hará gracia lo que escribo, pero ni el cónsul, ni al virrey de Rumanía, le aguanto que, sus paisanos, allá donde vayan, sean más peligrosos que el caballo de Atila. 
     Disculpas tendría que pedir.

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