Suecia recibió un refugiado por cada 60 habitante. Al ritmo que procrean los musulmanes, en 25 años (una generación), habrá tantos nativos como musulmanes.
Pero personas de buena fe (quiero creer) siguen ayudándoles: les enseñan sueco, les buscan comida árabe, y dicen que la verdadera integración tiene que empezar por los suecos, que deben conocerles.
Y mira que, en un año, han habido problemas: las violaciones sufridas por chicas (de las que se mantiene un sospechoso silencio), el asesinato de la joven voluntaria por un menor (de la que todavía hay más silencio), o algo más cotidiano: las enormes colas en ambulatorios que, antes, no era preciso pedir hora.
No me extraña que Demócratas de Suecia, un partido contrario a tanto asilo (me niego a decirles pro-nazis, fascistas, ultras), haya pasado del 13% de votos en 2014, a una estimación del 23% en enero.
Y lo triste es que en Suecia preocupe más esta subida de simpatizantes que los verdaderos problemas. Seis de los ocho partdios suecos abogan por endurecer la política de asilo y frontera.
Y hago mía la reciente frase pronunciada por el político austríaco Strache. "Contrariamente a lo que hacen en sus paises cuando un turista o periodista, cruz ilegalmente sus fronteras (detenidos,secuestrados,encarcelados), nosotros los salvaremos en alta mar, pero los enviaremos en seguida de vuelta al puerto del que zarparon"

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