martes, 7 de julio de 2020

EL VIRUS, SIMON, Y CAMISETAS

    
  No me gustó Simón desde el primer momento, pero admito que quizás exijo demasiado a quienes cobran de nosotros. Y es que (recordemos), el 15 de febrero dijo "En España no hay ningún caso de virus". Dos semanas después, el día 29, dijo: "No hay motivos para cancelar eventos", y el 4 de marzo: "No tiene sentido cerrar colegios".
     Esta semana ha llegado a decir: "Da igual 28.000 muertos que 45.000. Son sólo números".
     Desaconsejó las mascarillas, y una vez superada la parte más difícil, son obligatorias.
     No es el único inútil (o mentiroso más bien). China ocultó lo que pudo el brote. El gobierno lo negó hasta que se pudo celebrar el 8M, algo suicida como reconoció en uno de sus ataques de sinceridad la ministra de Igual Dá, que acabó diciendo que "Lo volveríamos a hacer".
     El gobierno y la Autonomías fueron cogidas en bragas. Sanidad dependía de las Autonomías justo hasta el Estado de Alarma, cuando se creó un Mando Único (algo así como el Tercer Reich), y equivocándose, creyendo que sería un héroe, Iglesias de erigió (por voluntad propia) en director de Residencias de Ancianos.
     Pero lo que me indigna es que, con una cifra de muertos que no se sabe (o no quieren decir), con el país con más contagiados sanitarios del mundo, y con un gobierno de inexpertos a los que compañías extranjeras le tomaron el pelo, y les vendieron a precios desorbitados material sanitario que eran una chapuza. Pues ahora, se le quiera rendir homenaje al famoso doctor, voluntarios quizás, pero torpe, seguro. Y además, queriendo sacar dinero con camisetas que muchos tontos comprarán.

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