Con planta, con carisma, pero mal actor, nada creible.
Y eso que contaba con un buen guión (escrito por no se quien) y tenía toda la publicidad del mundo.
Me refiero a la escena durante los funerales de Rubalcaba, en que alguien (¿otro loco?) arrojó papeles y reclamando no se sabe bien que.
Buena fotografía, mal sonido, muchos extras, pero una película que los más sensatos no se han creido. ¿Por qué? Pues porque si durante un acto (el que sea) entra uno (o más personas), no es el presidente en funciones de un gobierno el que acude a ver que pasa. Muy al contrario, se esconde, lo rodean sus guardaespaldas y son otros los que hacen de Gary Cooper en "Solo ante el peligro"
A otro perro con este hueso

No hay comentarios:
Publicar un comentario