martes, 17 de abril de 2018

CANADÁ


    Justin Trudeau, mandamás canadiense, tuiteaba hace unos meses que "cualquier persona que huyera de la guerra sería bienvenida a su país, sea cual sea vuestra fe"
     Como un solo hombre, afganos, sirios, iraníes, sudaneses, y también latinoamericanos (pero menos), entraban en tropel en el país. Dicen que como reacción a la política anti inmigración de Trump.
     Ya deben estar arrepentidos, y eso que Canadá es un tterritorio grande (el segundo país más grande del mundo tras Rusia). Los servicios de asilo están desbordados. Sólo en el mes de febrero la cifra era de 51.000 refugiados. de momento, esta avalancha ha retrasado el permiso de residencia que antes era de un máximo de 60 días a casi 2 años. Con todo, siguen llegando aunque de forma ilegal.
     De momento, sólo en aumento de patrullas, se han destinado 110 millones de euros, y se teme una gran avalancha en cuanto llegue el buen tiempo. Ya están allí, también, onegés (subvencionadas) que garantizan los servicios básicos: alojamiento, comida, sanidad, y escolaridad. Por cierto, que en el breve tiempo transcurrido, ya han habido problemas: los refugiados han exigido que en los colegios se enseñe el Corán.
     las ciudades de Montreal y Toronto ya se han quejado. Con todo, el país es inmenso y se necesita mano de obra, pero todos quieren ir a las grandes ciudades.
     Resumiendo, lo de siempre. 

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