Un día de julio cualquiera. Calor sofocante, a pleno sol. Imposible pasar por esta emblemática calle de BCN, que sólo paso para coger el tren.
Aglomeración de guiris de todas las nacionalidades, en pareja o en grupos, retrasando el paso. Autocares mal apartados y en doble fila, con patente de corso. manteros y pedigüeños a discreción, algunos con dos perros. Gente (nativa o guiris) hablando por el móvil, y tropezando con cualquiera. Gente sin móvil atentas a un descuido para robar bolsos, móviles, etc. Y gente preguntando (sólo en inglés) cualquier calle, casa, oficina o monumento.
En el Paseo, hay tiendas de marca de lujo, casi imposible de entrar, Bancos, y Hoteles de 5 estrellas.
Como hace días que no llueve, se huele a sudor, a orines, a perfume barato, y sí, incluso a vomiteras.
¿esta es la Barcelona de la que yo me marché en 1992?
Es mucho peor. Es la BCN de Ada Colau, de Rufián, de Más, de Puigdemont, y de la CUP.

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