Y en sus países nos asesinan. Y todavía hay perros flautas a los que les dan pena.
Después que este verano, cinco cooperantes franceses secuestrados en Nigeria, hayan sido ejecutados por Boko Haram (el nombre es lo de menos, son yihadistas musulmanes, se quieren llamar como se quieran). Pertenecían a "Acción contra el Hambre" y era loable su dedicación. Jóvenes idealistas. No como estas onegés que pasean por el Mediterráneo haciendo de taxistas, sin ningún riesgo, sin ningún respeto por las leyes de Italia, malta o España.
Ahora, en Somalia, decenas de muertos por un ataque a un hotel de la capital. Bien ejecutado: primero una bomba explota en el exterior, y acto seguido entran en el hotel hombres armados que matan todo lo que mueve.
Después vienen a Europa, y piden un futuro mejor. ¿Quien nos asegura que muchos de los que vienen no pertenecen a estos comandos asesinos? Seguro que los hay, la prueba es la violencia con que asaltan la valla o cuando están confinados. Me importa lo que digan de mi. Tengo la espalda ancha. Son salvajes, y no tienen derecho a venir. Y cada día hay más españoles que opinan como yo.
La culpa, de las izquierdas gobernantes, y de la opresión que hacen en la Unión Europea. El estado de bienestar (que ya no es tal) no se toca.

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