Ni confinados. Este mes, tres asaltantes con la cara tapada entraron en el Santuario de la Misericordia de Canet de Mar. Eran las 4 de la madrugada. Revolvieron el despacho y al no encontrar lo que buscasen, agredieron al rector, a un cura y a una mayordoma, todos ellos con edad superior a los 80 años.
Hace dos meses, una parroquia cercana también fue asaltada y se llevaron la caja fuerte.
Es curioso que los sucesos sean en las cercanías de Canet de Mar, la controvertida población donde son confinados (es un decir, porque campan a su aire), un grupo de menas.
Por allí tampoco pasaba ningun coche de la policía local, de estos que pasan cada día para decir que hay que mantenerse en casa o serán multados.

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