Con 200 muertos por coronavirus en el pueblo, uno de los más castigados por la pandemia, los jóvenes del lugar han decidido montar un vergonzoso botellón. Ya tenían ganas. Casi 100 días sin salir de casa, sin ver a la familia, lo que más les angustiaba era no poder enborracharse.
He escrito Tomelloso, pero el ejmplo sirve para cualquier pueblo, ciudad, lugar.
Y elegí Tomelloso, porque lo que me ha asombrado es su alcaldesa, que se ha declarado avergonzada. diciendo además que "Den uncia la actitud de sus vecinos jóvenes porque, tras la tragedia, se han emborrachado como si fuera un fin de semana normal"
!Toma ya! La alcaldesa admite que emborracharse los fines es una cosa normal.
No confío en la juventud actual. Me repugnan. Les auguro que no serán nada de provecho en unos años, pero no toda la culpa es de ellos. !Si hay ayuntamientos que hasta les ofrecen espacios para poder hacerlo!
!Si hasta hay periodistas que los hacen salir por televisión para que tengan sus 3 minutos de gloria, preguntándoles si tienen ganas de ver a los amigos y celebrarlo con alcohol.
T omelloso sólo es un ejemplo.

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