Se calcula que en la Barcelona de Ada Colau, hay unos 4.000 pisos turisticos ilegales, sin muebles, con un sólo frigorífico y las habitaciones con candados, ya que en algunos viven hasta 13 personas de muy distinta nacionalidad.
Todos chupan de este bote, pero los principales son unas mafias rusas (allí proliferán como los rovellons en otoño) que arriendan pisos para después hacerlos servir por familias distintas.
Casi todas en el raval, pero tienen otros en la Guineuta, Verdún, Besós. O sea, que, menos Pedralbes, que allí sí que actuarían rápidamente los jueces y el ayuntamiento.
¿Cómo viven esta situación los vecinos? Ni les importa, sólo en vísperas de elecciones hacen redadas selectivas. Total: seguirán votando a quien está dejando BCN como el Bronx.

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