Me refiero a los ataques con bomba que hacen los musulmanes (sea en el país que sea).
Todo empieza llegando, como refugiados, por mejora de vida o por invasión (que es lo que realmente es). Ahora le ha tocado a Filipinas, un país que soporta la invasión de malayos o indonesios, ya desde la época colonizadora española, siguió con su independencia en 1898 y contínua hasta ahora pasando incluso por los años norteamericanos.
Ahora han matado a más de una veintena de católicos (y casi un centenar de heridos) en una Catedral. Lo hicieron en dos veces: la primera en plena misa, y la otra más tarde, cuando contaban que habrían llegado sanitarios y policías.
La cobardía es innata en ellos. No luchan abiertamente, sólo atentan, ponen bombas, matan a inocentes, a niños. Luego, cuando una patera se hunde, los bustos parlantes de la prensa dicen aquello tan mañido de: Veinte naúfragos, entre ellos tres niños.
Repito: Llegan haciendo pena, y poco a poco se van imponiendo. En el caso que nos ocupa, Filipinas, empezaron llegando a Mindanao, la isla más cercana a Malasia e Indonesia. Cuando son un 20% reclaman sus derechos (?). Cuando superan esta cifra, piden la independencia, y la constitución de un estado islámico. Lo hemos visto en Bosnia, Kosovo, norte de África, y ahora su ambición es mayor: Ahora será Europa.
Son asquerosos, y más aún los que los defienden. Ni a unos ni a otros, NI AGUA
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